Agradecimientos para la segunda edición de “Crónicas de Pichilemu” y “Camino al Progreso”

Agradecimientos para la segunda edición de “Crónicas de Pichilemu” y “Camino al Progreso”

Quiero compartir esta reflexión, cuya inclusión medité bastante, en la que junto con agradecer a quienes harán posible la impresión de mis libros Crónicas de Pichilemu y Camino al Progreso, explico con detalle las razones que postergaron su publicación durante más de un año.

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Ha pasado más de un año y medio desde que completara mi trabajo en los libros Crónicas de Pichilemu y Camino al Progreso y, lamentablemente debo decir, estos no pudieron ser impresos antes debido a la soberbia de la autoridad local. El 12 de agosto de 2015 presenté personalmente al alcalde de Pichilemu Roberto Córdova Carreño un proyecto que buscaba, por una parte, rescatar textos olvidados por un fallecido exalcalde, y por otra ayudar a difundir la historia local mediante la publicación de un libro con estos textos editados, corregidos, reformulados y otros completamente nuevos. Adjunté siete CDs para él y los concejales, con copias del proyecto y los textos, así como fotografías y otros materiales.

Córdova se manifestó muy feliz y agradecido por el gesto, que implicaba una cesión temporal y gratuita sobre los derechos de los textos al Municipio, para que así esta institución imprimiera mil ejemplares para su distribución gratuita a colegios, bibliotecas y quien lo deseara. Esto con la única condición de la entrega de 300 ejemplares al autor para cualquier fin.

En sesión del 4 de septiembre de 2015, y a solicitud del concejal Aldo Polanco Contreras, el Concejo Municipal aprobó “de forma unánime la voluntad para […] elaborar un libro el cual se distribuirá de forma gratuita a los establecimientos educacionales y/o autoridades”. La fecha propuesta por el proyecto original para presentación del libro era el 22 de diciembre, fecha en que la comuna cumpliría 124 años.

Manos a la obra entonces. Hasta la primera semana de diciembre, edité y corregí los textos del exalcalde Carlos Rojas, formando con algunos de ellos Crónicas de Pichilemu; la historia municipal y otros datos encontrados durante estos años de investigación, se fusionaron en el libro Camino al Progreso. La gestión municipal del tema, luego de su aprobación por el Concejo, fue decepcionante por decir lo menos. El alcalde me derivó al administrador municipal, y como éste no estaba seguro de qué hacer –supuestamente por el tema de los derechos de autor–, me derivó a la secretaria municipal, y ésta a la encargada de Desarrollo Comunitario… Como no me dieron solución, entregué una autorización simple al Municipio para contar con los derechos de autor y lograr la impresión de los escritos.

Pronto llegó el 22 de diciembre. En esa fecha se inauguró el nuevo edificio consistorial y se hizo una gran fiesta. En sus palabras inaugurales, el alcalde Córdova utilizó varios extractos del libro –al que siempre tuvo acceso vía digital– para referirse a cómo se construyó el antiguo edificio ubicado allí, y hablar de algunas de las obras realizadas por ediles de tiempos pasados. También se imprimió una revista conmemorativa, en que también se reprodujeron pasajes íntegros de mis escritos.

Molesto, me acerqué al alcalde para decirle, “ya que a usted le sirvieron [los textos] para su discurso, permita que le sirvan a todos los pichileminos”. Él me respondió, quizás sin malos sentimientos, “Dieguito, vamos a sacar tus libros, pero danos tiempo para instalarnos en el nuevo edificio”.

En las semanas siguientes los funcionarios municipales arribaron al edificio de calle Ángel Gaete. La autorización entregada al municipio el 30 de noviembre expiró el 31 de enero, por lo que a petición del alcalde, extendí la autorización hasta el 29 de febrero. En ese mes entregué los archivos digitales definitivos para la impresión de los libros, señalándome la periodista municipal –la última funcionaria con quien me indicaron debía tratar el asunto– que esto tendría un costo cercano a los tres millones para el municipio, sugiriendo que ella editaría los escritos ante cualquier “material conflictivo”. Yo me negué a esto, y se lo hice saber al alcalde.

La moción de publicar los libros motivó el apoyo de personajes inesperados, como los concejales Hugo Toro y Andrea Aranda. De hecho, esta última consultó en sesión del Concejo del 1 de abril de 2016 qué pasaba con el tema, respondiendo el alcalde que “se debe licitar la impresión, y está en proceso y esto tiene un costo aproximado de M$ 5.800 y lo que deberíamos hacer es editar uno de los dos libros”.

Nuevamente consulté al alcalde por qué había tanta tardanza en una gestión que me parecía simple, considerando que actividades solicitadas con menor antelación, como una corrida en marzo de 2016, fueron rápidamente tramitadas. Él respondió el 2 de abril: “Si yo te dije que te vamos a financiar un libro es porque lo vamos a hacer, muchas veces por la contingencia, imprevistos, […] no hemos avanzado en lo del libro, es porque han habido razones, no es porque hayamos cambiado de opinión, y a pesar de todos tus comentarios maliciosos en El Marino a esos mismos funcionarios que tú criticas (1) deben hacer el trabajo para que tengamos las impresiones comprometidas”. Sus palabras fueron vacías y la próxima vez que me comunique con el alcalde Córdova, en julio de 2016, su respuesta fue esquiva y fría. A esas alturas ya era evidente que no había ninguna intención de su parte.

Los libros fueron puestos a la venta a través de Internet, en importantes tiendas digitales como Amazon y Google Play, desde mediados del año pasado.

A pesar de todo lo expuesto, quiero expresar mi más sincero agradecimiento al Consejo Regional de O’Higgins y al Ministerio Secretaría General de Gobierno, que han permitido la impresión de estos trabajos, al menos con un tiraje limitado, pero que de todas formas serán útiles para la comunidad.

Estoy conforme ya que ese era el objetivo: aportar a la memoria histórica de un lugar tan lindo como Pichilemu. Espero que el señor Córdova y quienes le secundan puedan entender que los cargos no son para vendettas personales, son para aportar al desarrollo local.

Diego Grez-Cañete
Viña del Mar, agosto de 2017

(1) Se refiere a una publicación aparecida a fines de marzo, sobre el informe de práctica del administrador municipal Dante Cornejo, para obtener el título de administrador público del Instituto Iplacex. El informe contenía numerosos plagios, práctica condenada en la academia, motivando duros comentarios, incluso, del Colegio de Administradores Públicos de Chile.